viernes, 30 de mayo de 2014

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DE SU SANTIDAD PABLO VI "EVANGELII NUNTIANDI" AL EPISCOPADO, AL CLERO Y A LOS FIELES DE TODA LA IGLESIA ACERCA DE LA EVANGELIZACIÓN EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO.


EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DE SU SANTIDAD PABLO VI "EVANGELII NUNTIANDI" AL EPISCOPADO, AL CLERO Y A LOS FIELES  DE TODA LA IGLESIA ACERCA DE LA EVANGELIZACIÓN  EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO.
4.   —¿Qué eficacia tiene en nuestros días la energía escondida de la Buena Nueva, capaz de sacudir profundamente la conciencia del hombre?
 —¿Hasta dónde y cómo esta fuerza evangélica puede transformar verdaderamente al hombre de hoy?
 —¿Con qué métodos hay que proclamar el Evangelio para que su poder sea eficaz?
1 DEL CRISTO EVANGELIZADOR A LA IGLESIA EVANGELIZADORA
7. Jesús mismo, Evangelio de Dios (15), ha sido el primero y el más grande evangelizador. Lo ha sido hasta el final, hasta la perfección, hasta el sacrificio de su existencia terrena.
8. Cristo, anuncia el reino de Dios, tan importante que, en relación a él, todo se convierte en "lo demás", que es dado por añadidura (16).
9. Como núcleo y centro de su Buena Nueva, Jesús anuncia la salvación, liberación del pecado y del maligno, dentro de la alegría de conocer a Dios y de ser conocido por El,  de entregarse a El.
10. Este reino y esta salvación  cada uno debe conquistarlos con la fuerza (24). Pero, ante todo, cada uno lo consigue mediante un total cambio interior, una transformación profunda de la mente y del corazón (25).
13. Quienes acogen la Buena Nueva,  se reúnen pues para buscar juntos el reino, construirlo, vivirlo. Ellos constituyen una comunidad que es a la vez evangelizadora.  La orden dada a los Doce: "Id y proclamad la Buena Nueva", vale para todos los cristianos.
14. (35) La Iglesia existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la santa Misa, memorial de su muerte y resurrección gloriosa.
16 no sin dolor podemos encontrar personas, en realidad desorientadas en su espíritu, que aspiran a amar a Cristo pero sin la Iglesia, escuchar a Cristo pero no a la Iglesia, estar en Cristo pero al margen de la Iglesia. "el que a vosotros desecha, a mí me desecha" (44). ¿Cómo va a ser posible amar a Cristo sin amar a la Iglesia, si Cristo mismo "amó a la Iglesia y se entregó por ella"? (45)
2 ¿QUÉ ES EVANGELIZAR?
18. Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad (46). Pero la verdad es que no hay humanidad nueva si no hay en primer lugar hombres nuevos con la novedad del bautismo (47) y de la vida según el Evangelio (48).
20 lo que importa es evangelizar —no de una manera decorativa, como un barniz superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta sus mismas raíces— la cultura y las culturas del hombre en el sentido rico y amplio que tienen sus términos en la Gaudium et spes (50)
La ruptura entre Evangelio y cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo, como lo fue también en otras épocas. Pero el encuentro Evangelio-culturano se llevará a cabo si la Buena Nueva no es proclamada.
21. Mediante el testimonio. ¿Por qué son así? ¿Por qué viven de esa manera? ¿Qué es o quién es el que los inspira? ¿Por qué están con nosotros? Pues bien, este testimonio constituye ya de por sí una proclamación silenciosa, pero también muy clara y eficaz, de la Buena Nueva.
22. esclarecido, justificado —lo que Pedro llamaba dar "razón de vuestra esperanza" (52)—, explicitado por un anuncio del nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret Hijo de Dios.
 La historia de la Iglesia, a partir del discurso de Pedro en la mañana de Pentecostés, se entremezcla y se confunde con la historia de este anuncio.  Este anuncio —kerygma, predicación o catequesis— adquiere un puesto tan importante en la evangelización que con frecuencia es en realidad sinónimo. Sin embargo, no pasa de ser un aspecto.
23. El anuncio, cuando es aceptado, provoca en el oyente una adhesión al programa de vida que él propone. Tal adhesion se revela concretamente por medio de una entrada visible, en una comunidad de fieles: la Iglesia(53).
24. Finalmente, el que ha sido evangelizado evangeliza a su vez. He ahí la prueba de la verdad, la piedra de toque de la evangelización: es impensable que un hombre haya acogido la Palabra y se haya entregado al reino sin convertirse en alguien que a su vez da testimonio y anuncia.
3. CONTENIDO DE LA EVANGELIZACIÓN
25. Contenido esencial, una substancia viva, que no se puede modificar ni pasar por alto sin desnaturalizar gravemente la evangelización misma.
26. Un testimonio del amor del Padre revelado por Jesucristo mediante el Espíritu Santo: es Padre. "Nosotros somos llamados hijos de Dios, y en verdad lo somos" (56) y, por tanto, somos hermanos los unos de los otros, en Dios.
27. Centro del mensaje: la salvación en Jesucristo Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado(57). Salvación trascendente, escatológica, que comienza  en esta vida, pero se cumple en la eternidad.
28. Bajo el signo de la esperanza: Es un  anuncio profético de un más allá, en continuidad y discontinuidad a la vez con la situación presente: más allá del tiempo y de la historia. Todos llamados.
Es predicación del misterio del mal y de la búsqueda activa del bien,  búsqueda del mismo Dios a través de la oración, de la Iglesia de Jesucristo y los sacramentos.
Porque la totalidad de la evangelización, aparte de la predicación del mensaje, consiste en implantar la Iglesia, la cual no existe sin este respiro de la vida sacramental culminante en la Eucaristía (59).
Un mensaje que afecta a toda la vida

 29. La evangelización pone en dialogo el Evangelio y la vida concreta, personal y social, del hombre. (sobre los derechos y deberes de toda persona humana, sobre la vida familiar (60), sobre la vida comunitaria de la sociedad, sobre la vida internacional, la paz, la justicia, el desarrollo).
Un mensaje de liberación
Estar con los pueblos en la lucha por superar todo aquello que los condena a quedar al margen de la vida: hambres, enfermedades crónicas, analfabetismo, depauperación, injusticia en las relaciones internacionales y, especialmente, en los intercambios comerciales, situaciones de neocolonialismo económico y cultural, a veces tan cruel como el político, etc.
La Iglesia, tiene el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos, el deber de ayudar a que nazca esta liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total.

 33. Acerca de la liberación que la evangelización anuncia y se esfuerza por poner en práctica, hay que decir:
 —no puede reducirse a la simple y estrecha dimensión económica, política, social o cultural, sino que debe abarcar al hombre entero, en todas sus dimensiones, incluida su apertura al Absoluto, que es Dios;
 —va por tanto unida a una cierta concepción del hombre, a un antropología que no puede nunca sacrificarse a las exigencias de una estrategia cualquiera, de una praxis o de un éxito a corto plazo.
—... centrada en el reino de Dios... rechaza la substitución del anuncio del reino por la proclamación de las liberaciones humanas, y proclama también que su contribución a la liberación no sería completa si descuidara anunciar la salvación en Jesucristo.
— 35 ... en una visión evangélica del hombre... no toda noción de liberación es necesariamente coherente y compatible con una visión evangélica del hombre, de las cosas y de los acontecimientos; no es suficiente instaurar la liberación, crear el bienestar y el desarrollo para que llegue el reino de Dios.
—36 ... exige una necesaria conversion…  a estructuras más humanas, más justas, más respetuosas de los derechos de la persona, menos opresivas y menos avasalladoras; aun las mejores estructuras, los sistemas más idealizados se convierten pronto en inhumanos si las inclinaciones inhumanas del hombre no son saneadas si no hay una conversión de corazón y de mente por parte de quienes viven en esas estructuras o las rigen.

4. MEDIOS DE EVANGELIZACIÓN
41. El primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida entregada a Dios y a la vez consagrada al prójimo con un celo sin límites. "El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan"(68).
42. La predicación: "Pero ¿cómo invocarán a Aquel en quien no han creído? Y, ¿cómo creerán sin haber oído de El? Y ¿cómo oirán si nadie les predica?... Luego, la fe viene de la audición, y la audición, por la palabra de Cristo" (69).
La palabra permanece siempre actual, sobre todo cuando va acompañada del poder de Dios (70). Por esto conserva también su actualidad el axioma de San Pablo: "la fe viene de la audición" (71), es decir, es la Palabra oída la que invita a creer.
Liturgia de la Palabra, La enseñanza catequética, Utilización de los medios de comunicación social Contacto personal indispensable  los sacramentos
Religiosidad Popular ( expresiones particulares de búsqueda de Dios y de la fe)

6. AGENTES DE LA EVANGELIZACIÓN
¿Quién tiene, pues, la misión de evangelizar?
59. "Incumbe a la Iglesia por mandato divino ir por todo el mundo y anunciar el Evangelio a toda creatura" (82). Y en otro texto afirma: "La Iglesia entera es misionera, la obra de evangelización es un deber fundamental del pueblo de Dios" (83).
Primera: evangelizar no es para nadie un acto individual y aislado, sino profundamente eclesial.
Segunda: ningún evangelizador es el dueño absoluto de su acción evangelizadora, sino en comunión con la Iglesia y sus Pastores.
67 El Señor confía a los Apóstoles la función de anunciar la Palabra. Y los Doce han enviado a su vez a sus sucesores que, en la línea apostólica, continúan predicando la Buena Nueva.
El Sucesor de Pedro, Obispos y Sacerdotes, Los religiosos, Los seglares, La familia, Los jóvenes, Ministerios diversificados.

7. EL ESPÍRITU DE LA EVANGELIZACIÓN
75. "Gracias al apoyo del Espíritu Santo, la Iglesia crece" (117).
El es quien, hoy igual que en los comienzos de la Iglesia, actúa en cada evangelizador que se deja poseer y conducir por El, y pone en los labios las palabras que por sí solo no podría hallar, predisponiendo también el alma del que escucha para hacerla abierta y acogedora de la Buena Nueva y del reino anunciado.
 Las técnicas de evangelización son buenas, pero ni las más perfeccionadas podrían reemplazar la acción discreta del Espíritu.
Puede decirse que el Espíritu Santo es el agente principal de la evangelización: El es quien impulsa a cada uno a anunciar el Evangelio y quien en lo hondo de las conciencias hace aceptar y comprender la Palabra de salvación (118).
Testigos auténticos.
¿Creéis verdaderamente en lo que anunciáis? ¿Vivís lo que creéis? ¿Predicáis verdaderamente lo que vivís?
79. La obra de la evangelización supone, en el evangelizador, un amor fraternal siempre creciente hacia aquellos a los que evangeliza (127).


María, estrella de evangelización

 82. En la mañana de Pentecostés, Ella presidió con su oración el comienzo de la evangelización bajo el influjo del Espíritu Santo. Sea Ella la estrella de la evangelización siempre renovada que la Iglesia, dócil al mandato del Señor, debe promover y realizar, sobre todo en estos tiempos difíciles y llenos de esperanza.


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